sábado, 4 de enero de 2014

CREAR UNA NUEVA ECONOMÍA

La gran crisis a principio del siglo XXI ha provocado reacciones y movimientos de todo tipo en la sociedad, uno de ellos  ha sido la separación de la economía de sus soportes reales y se ha dedicado a operaciones financieras que proporcionan mayores beneficios y han dejado a la sociedad civil y a sus asociados sin medios de financiación  arruinados y abandonados a su suerte.
Estos hechos condicionan la reacción de la sociedad civil apostando  por otro de nuestro objetivos la creación de una nueva economía apegada al ciudadano que resuelva sus problemas como respuesta a los movimientos de los poderes económicos que han aniquilado el Contrato Social Europeo.
La nueva economía debe estar apegada al ciudadano y a su ciudad para que sea visible,  útil y sirva al ciudadano que es el objetivo que pretendemos.
En el ser humano concurren varias dimensiones como conocimiento, aptitudes, capacidades y experiencias  que transforman al ser humano en un ente económico y productivo y se puede definir esa dimensión como capital humano de toda empresa u organización. Este “capital humano” puede y debe potenciarse mediante tres factores:
     a) Educación
     b) Cuidado y atención a la salud
     c) Capacitación laboral
Esta nueva dimensión: el capital humano genera, a su vez, un nuevo concepto y una nueva economía: la economía del conocimiento que se fundamenta en la consideración del conocimiento como recurso empresarial profundamente valioso y decisivo porque sumando el valor del capital humano en sus distintas vertientes al capital físico y financiero nos daría el valor real de una empresa.
La conclusión es que la educación, la capacitación y la experiencia laboral y en suma el conocimiento y las habilidades se perfeccionarán y se incrementarán provocando el aumento del capital humano y por consiguiente el valor de la empresa y su crecimiento económico.
Este gran hallazgo realizado por Robert Solow en 1924, fue merecedor del premio Nobel de economía en 1987 sobre la teoría del crecimiento económico de las empresas y de los países.
Gracias a este hallazgo se demostró que sin capital humano habría solamente trabajo manual pesado y pobreza y gracias al capital humano el motor de toda economía es el trabajador del conocimiento quien fortalece e incrementa el valor de la empresa y del país.
Así, ha nacido la economía basada en el conocimiento o la industria del conocimiento como elemento principal para generar valor añadido por medio de su transformación en información.
Esta nueva industria abarca campos tales como la educación, I+D+i. alta tecnología, telecomunicaciones, informática, nanotecnología, robótica e industrial aeroespacial.
Los cambios han sido espectaculares desde finales del siglo XX, la inversión en capital intangible, es decir, conocimiento, ha crecido el doble que el capital tangible, maquinaria y materias primas.


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